viernes, 28 de septiembre de 2012
Día triste.
Recorres con tus dedos un camino trazado en sal volcada sobre la mesa. Posteriormente trazas dibujos, letras, lo primero que te viene a la cabeza. Miras al suelo. Enciendes un cigarro. Fumas lentamente. Miras la mesa. Retiras la sal de un manotazo, desparramándola por el suelo, te levantas y pasas sobre ella, produciendo pequeños crujidos al pisarla. Terminas el cigarro, tiras la colilla a la basura y te llevas los dedos a la boca, saben a sal.
Ya es tarde, te acuestas pero no puedes dormir, pero ¿qué importa? Dormir es de aburridos. Miras al techo y no te das cuenta de tu perfección, porque para ti tu perfección es invisible. ¿Te has planteado alguna vez en mirarte al espejo sin ningún tipo de coraza? Para ti es imposible. Ojalá, criatura hermosa, pudiese abrazarte sin esa coraza tras la que te escondes, ojalá pudiese estar observándote ahora mismo, para maravillarme ante tu imperfección, mucho más hermosa que la más perfecta de las cosas.
Te estás durmiendo, poco a poco. Duermes ya. Ya no existes en el mundo de los despiertos, ahora sólo lo haces en el mundo de los sueños. Ojalá estés soñando con algo bueno, que te haga sonreír. Ojalá.
viernes, 14 de septiembre de 2012
Infierno.
No. Ya no más. Lo que empezó como una broma absurda, una discusión tonta, un "¿Dónde vas con esa falda tan corta? Ten cuidado, a ver si te confunden con una chica de la calle", una palmada en el trasero, se ha ido convirtiendo poco a poco en esto. Aquello, que en un principio no parecía más que un juego, una idiotez, esos momentos en los que él cogía todo tu maquillaje cuando no te dabas cuenta y lo escondía, si no lo tiraba, justo en el momento en el que ibas a salir a la calle. "No hace falta que te maquilles. Estás preciosa de todos modos". Aquello, que después fue tomando una forma más definida mediante discusiones más serias, discusiones que al final se convirtieron en ataques directos, de él a ella. "Eres una imbécil, todo lo haces mal", "Eres la zorra más grande del mundo, no entiendo como te puedo querer"...Aquellas frases simples y tristes, que venían acompañadas siempre por un "Perdón, no lo volveré a hacer. Yo sólo quiero el bien para los dos. Te amo.", aquel voto de confianza que le dabas siempre después de los ataques, "Tiene razón, me he portado mal.", "Él sólo quiere lo mejor para mí, y yo le hago daño", "Debe tener un mal día, en realidad es buena gente"...Todo eso, a lo que has pasado más´de cien días restándole importancia, se ha convertido de golpe y porrazo en sangre manchando tus manos.
Y es que la primera vez que te asestó el primer golpe, aquel día que llegaste del trabajo con aquella falda que él consideraba tan corta, lo justificaste. "Tiene razón, he salido vestida como una guarra, me lo merezco". El segundo día, te golpeó porque estaba de mal humor. "Pobrecito, está pasando un mal momento, pero se le pasará." El tercero, ni siquiera te dio una explicación lógica, pero te seguiste empeñando en ocultarlo, en mostrarte feliz ante tus amigos y amigas, en vestirte con ropa que lo tapase y maquillarte levemente para disimularlo. Y así han ido pasando los días, incluso tus amigos y amigas se han dado cuenta y tú lo has negado "¿Manuel golpeándome? Que va. Es que a veces viene un poco de mal humor por cosas que le están pasando y me grita, pero no es nada.". Y así ha transcurrido el tiempo hasta hoy, que apareces en el espejo cubierta de sangre.
La verdad es que dentro de ti siempre ha estado la espina esa que siempre ha intentado gritarte que no era normal, que sus insultos, sus discusiones, sus golpes, no tenían justificación ninguna. Pero tú siempre has callado esa voz, incluso te has avergonzado, te has sentido mal al darte cuenta de algo que no querías ver. "Manuel no es mala persona", te has repetido una y otra vez "Es que tiene un mal día y yo no hago más que hacerle sufrir". Claro que, ahora mismo, contemplándote así, en el espejo, ya no puedes callar esa voz, ya no puedes dejar de llorar, ya no puedes calmarte diciendo "Mañana ya no lo hará, es que últimamente pasa malas rachas, pero mañana ya no lo hará". Ya no. Esta vez, la voz de la espina es más fuerte y te está gritando "Huye, Huye o te matará.". Lloras, en el fondo no quieres abandonarle, le amas. Pero sabes que sino acabará apuñalándote, degollándote o algo peor, aquello ha llegado demasiado lejos. Justo hace una hora, te ha lanzado al suelo y, con un cuchillo, ha cortado tu piel. Y todo porque no querías sexo en ese momento. Ha dicho que así te acordarás de no volver a llevarle la contraria.
No. No es normal. Huye. Huye. Recoges tus cosas rápidamente, tienes poco más de media hora, lo que tarde en subir del bar, de beber, de emborracharse, porque esa es otra, hace nada empezó a emborracharse a base de anís seco. Huye, no quieres volver a tener cerca ese hedor empalagoso que acarrea malas consecuencias. Huye, ya has terminado de recoger. Abre la puerta, no te lleves llave. Huye a la casa de Pepa, que vive en una ciudad a 300 kilómetros de la tuya. Allí no se le ocurrirá buscarte.
Bajas rápido las escaleras, compruebas que tienes dinero para el autobús y te diriges hacia la puerta de salida. Antes de salir, aspiras lentamente, por última vez, el olor tan característico del patio de tu ahora antigua casa. Huele francamente mal, a ajos quemados. Es un olor horrible, como los recuerdos que allí dejas, porque, lógicamente, éstos no han tenido cabida en tu maleta. Abres la puerta y avanzas lentamente, saboreando tus primeros pasos de libertad. Luego, echas a correr. Y corres rápido, y no corres, vuelvas, y lloras, pero esta vez lloras de felicidad, y te sientes libre, libre por primera vez en mucho tiempo. Mientras corres, lanzas el móvil a la carretera, para que así no pueda ponerse en contacto contigo. Y corres, y sigues corriendo hacia el autobús, disfrutando de la auténtica felicidad.
viernes, 29 de junio de 2012
El ala de la mariposa
Sí, el ala de la mariposa parece la salvación a muchas de tus preocupaciones. Sí, a veces correr parece la mejor solución. No, no lo es. No, no dejes que crezca en tu espalda ninguna ala de mariposa. No, no te la intentes fabricar. No, no quieras huir. Sí , aguanta, aunque tengas que llorar.
El ala de la mariposa no va a envolverte eternamente. Por ello, no la crees, no la construyas, no te cobijes en la existencia del ala de la mariposa.
miércoles, 27 de junio de 2012
La rosa.
lunes, 24 de octubre de 2011
Lluna
lluna de plata,
mulla els seus ulls
plens de vida.
Llum del Sol,
Sol daurat,
mor a l'horitzó,
que el dia ja s'ha acabat.
Lluna estimada,
Lluna perfecta,
que ens il·lumina el cor
cada nit per la finestra.
Lluna,
que al mati te'n vas,
si us plau
fes-te eterna,
no te'n vagis mai.
Fes les nits eternes,
fes els dies curts,
els abraços càlids
amb el teu raig de llum.
Llum de Lluna eterna,
llum de Lluna suau,
llum de Lluna tendra,
no t'amaguis,
si us plau.
lunes, 23 de mayo de 2011
Danza de luz
sábado, 14 de mayo de 2011
Pidamos lo imposible.
Nos empeñamos en decir que la magia no existe, que es imposible. ¿Acaso no es mágico ver una planta crecer poco a poco en sentido contrario a la gravedad? ¿Acaso no es magia poder despertarte una mañana y ver la sonrisa de la persona a la que amas? ¿Acaso no es mágico que una persona pueda hacerte sonreír cuando estás al borde de las lágrimas, e incluso ya sumido en ellas, con sólo una palabra? Nos empeñamos en que las cosas son imposibles. ¿Acaso no era imposible la existencia de un aparato que nos permitiese volar? ¿Acaso no parecía imposible que un trozo de pesado acero flotase? No existe nada imposible. Somos los humanos los que nos empeñamos en volver las cosas imposibles e inexistentes. Mediante mentiras, mediante frustraciones, mediante tristeza, mediante guerras, mediante el consumismo, mediante cortar alas, mediante los excesos de poder. La humanidad vuelve imposible la vida. La humanidad torna imposible la magia. Es el hombre quien torna imposible el amor o la amistad, y también es el mismo hombre quien no se atreve a intentar hacerla posible. Porque es más fácil pensar que lo difícil es imposible. Porque es más fácil no luchar. Pero la realidad es que lo más hermoso, lo más maravilloso del mundo, es pedir lo imposible.
miércoles, 11 de mayo de 2011
Sin título
miércoles, 4 de mayo de 2011
El hada
Un día, la jaula fue golpeada por un enorme pie. El hada, asustada, levantó la cabeza hacia arriba y vio a un joven humano, que acto seguido tomó la jaula y la abrió.
- No sé que hacías ahí, pero vivirás mejor en libertad pequeña mía. - Fue lo que el joven dijo.
El hada se mostró muy agradecida, pero el joven se iba corriendo y no la estaba dejando agradecérselo como era debido. Entonces ella le siguió y llegó a una cabaña en el centro del bosque. El joven había cerrado la puerta, por lo que ella no pudo entrar, pero sí pudo asomarse a su ventana y ver al joven realizando un bonito dibujo. El hada quedó prendada de su forma de dibujar y fue regresando todos los días a verle. Fue olvidando al duende y el daño que le había hecho, pues en ella ahora sólo habían ganas de ver dibujar al joven. Y eso fue lo que hizo, hasta que un día el joven se dio cuenta.
- No puedes pasar tu vida pegada a mí ventana. Debes de ver mundo. Márchate pequeña, y sé verdaderamente libre.
El hada, al escuchar estas palabras se marchó muy rápido sobrevolando el hermoso bosque mientras lloraba lágrimas. Las lágrimas que caían de sus ojos eran negras y fueron tiñendo el bosque de negro. El hada voló y voló mientras lloraba y tenía el bosque con aquellas oscuras lágrimas hasta que su cuerpo perdió la capacidad de generar más agua. Entonces fue ella misma la que comenzó a fundirse, cayendo gotas negras de todo su cuerpo, que terminaron de teñir el bosque hasta que ella desapareció. Sus ropas cayeron al suelo, junto a su corazón, y de ello nació un gran árbol, el más grande habido nunca en aquel bosque. Un árbol negro y hermoso que cada año, el mismo día y a la misma hora lloraba lágrimas negras. Un árbol que nunca más se pudo volver a teñir de color.
martes, 3 de mayo de 2011
Eso es
viernes, 29 de abril de 2011
.
Cállame
miércoles, 13 de abril de 2011
La ciudad bajo el hielo
Se inundan. Se inundan las calles de la ciudad más hermosa del mundo, quedan sepultadas bajo el agua, cada vez se ven menos, cada vez se sumen más y más en la más remota oscuridad. Y yo, amor mío, yo observo como mueren, como caen, como son sepultadas por ese peso líquido, por esa agua cruel y amarga, por esos ríos que no saben ver que existe vida en la ciudad. La ciudad muere bajo el agua, que poco a poco se convierte en hielo, congelándola sin saber que tenía vida, que había felicidad, belleza, esperanza. Todo queda ahora congelado por el hielo que destruye, que quema, que mata poco a poco, disfrutando como se disfruta del dolor de arrancar un pellejo, disfrutando con un ligero orgasmo de muerte, quitando cada resquicio de vida de la ciudad hasta paralizarla. Y yo, amor mío, yo miro como goza, como muere de placer mientras la ciudad queda sepultada, paralizada, y llora levemente, convirtiendo el hielo en escarcha, intentando salir, mientras el hielo vuelve a congelar sus lágrimas, vuelve a esconderla, a sepultarla, a hacerla desaparecer, a convertirla en nada. Amor mío, si vieses el hielo que la cubre llorarías. Amor mío, si vieses la nada en la que se sume sufrirías. Amor mío, la ciudad se muere bajo el hielo, sálvala amor. Sálvala.
miércoles, 12 de enero de 2011
...
jueves, 28 de octubre de 2010
Y allí...
domingo, 24 de octubre de 2010
Mentiras.
En esta mentira mi cuerpo no se siente reconfortado cuando imagino una cama en sus brazos. En esta mentira mi cuerpo no se siente un puzzle sin una pieza. En esta mentira mi mente no juega con ideas estúpidas de andar de la mano por la calle. En esta mentira no te imagino a mi lado de repente, sin desearlo. El caso, me gusta mentir, de forma compleja. Quiero mentir de la forma más compleja existente. Déjame mentir en paz.
jueves, 21 de octubre de 2010
Estallo.
vuelvo a estallar.
Estallo de amor.
¡Pam!
Estallo de ganas.
¡Pam!
Estallo de placer.
¡Pam!
Abandono mi cuerpo.
¡Pam!
Me veo desde fuera.
¡Pam!
Universo espiritual.
¡Pam!¡Pam!
Me desgarro.
¡Pam!
Muero de placer.
¡Pam!
Muero de amor.
¡Pam!¡Pam!
Vuelvo lentamente.
Suspiro.
miércoles, 6 de octubre de 2010
Día idiota.
viernes, 10 de septiembre de 2010
La Danza de la Luna
martes, 31 de agosto de 2010
Amor...
Amor, desaparezco cuando me place, pues tengo miedo de amarte. Amor, ¿sabes lo duro que me resultaría enamorarme de ti sabiendo que tú no lo estás de mí? Amor, quiero escribirte palabras bellas, hermosas, sencillas, y quiero que las veas. Amor, te quiero de nuevo a mi lado, no me olvides. Yo no te he olvidado, amor. Tú sigues presente en mí, amor. Por mucho que diga que te odie, no puedo olvidarte. Es tan difícil, amor...Demasiado difícil.
